La muerte y otras sorpresas

Hace unos días murió Antonio Vega, no pasaban 10 minutos sin que en la radio sonara alguna canción suya y nos vendieran que acababa de morir uno de los grandes, un gran artista, un gran poeta… ayer domingo 17 de mayo de 2009 murió Mario Benedetti, poeta, hombre culto y de cultura, hoy en la radio sólo escuché alguna reseña pero no se oían sus poemas.

Ayer su corazón dijo basta en su casa de Montevideo, once días después de haber sido dado de alta. La capilla ardiente se instalará hoy en la sede del Congreso de Uruguay. Como dicen en el periódico Clarín, así cerró su trato con la vida, a la cual había asomado el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, Tacuarembó. Sus padres le dieron cinco nombres: Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno. Por eso le dedicó un poema al hijo que nunca tuvo, prometiéndole un nombre monosilábico.

Un ligero humor, cierta esperanza, una prosa despejada, una atenta mirada sobre el universo de la clase media rioplatense, fueron elementos típicos de su extensa obra. Exiliado y famoso, vivió entre Montevideo, Buenos Aires, Lima, La Habana y Madrid.

Eduardo galeano: Benedetti significa ‘benditos’ en italiano, y lo único que puedo decir es eso: Benditos los hombres y mujeres generosos como él, apenas acertó a decir Galeano.

‘Parece una contradicción que no pueda usted, un maestro del lenguaje, encontrar las palabras para expresarlo (el dolor por la muerte de Benedetti) , insistieron los periodistas’.

‘No, porque yo no sólo soy enemigo de la inflación monetaria, sino también de la inflación ‘palabraria’. Y me parece que el dolor se dice callando’, expresó Galeano.

Pasatiempo (Mario Benedetti)

Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía.

Luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque un océano

la muerte solamente
una palabra.

Ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros.

Ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.

1 comentario so far »

  1. by Beatrice Corleone, on 05.20.09 @ 12:39

     

    Chau número tres:

    Te dejo con tu vida
    tu trabajo
    tu gente
    con tus puestas de sol
    y tus amaneceres.

    Sembrando tu confianza
    te dejo junto al mundo
    derrotando imposibles
    segura sin seguro.

    Te dejo frente al mar
    descifrándote sola
    sin mi pregunta a ciegas
    sin mi respuesta rota.

    Te dejo sin mis dudas
    pobres y malheridas
    sin mis inmadureces
    sin mi veteranía.

    Pero tampoco creas
    a pie juntillas todo
    no creas nunca creas
    este falso abandono.

    Estaré donde menos
    lo esperes
    por ejemplo
    en un árbol añoso
    de oscuros cabeceos.

    Estaré en un lejano
    horizonte sin horas
    en la huella del tacto
    en tu sombra y mi sombra.

    Estaré repartido
    en cuatro o cinco pibes
    de esos que vos mirás
    y enseguida te siguen.

    Y ojalá pueda estar
    de tu sueño en la red
    esperando tus ojos
    y mirándote.

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